NIEVE EN BARCELONA. LA NEVADA DE FEBRERO DE 1887
Los historiadores del clima y los climatólogos nos hacen saber que la nieve, en la ciudad de Barcelona, a orillas del mar Mediterráneo y con más de 3000 años de historia, ha sido un meteoro recurrente.
En sucesivas entradas iremos comentando más cosas sobre la nieve en las calles de esta ciudad, pero hay que hacer varias premisas. La Barcelona que hoy conocemos, entre los ríos Llobregat y Besòs, no hace excesivos años no era tal. En 1897 se incorporaron a la ciudad los distintos pueblos que había en el Pla de Barcelona (Horta en 1904 y Sarria en 1921), extendiéndose la ciudad desde el mar a la CARENA del Collserola.
No es lo mismo que nieve en la zona costera, que en la serralada del Collserola con cotas que oscilan entre los 300 y 512 metros en el Tibidabo. Recordar que Barcelona se extiende en la actualidad desde los 0 metros en el puerto y playas de Barcelona hasta la cima del Tibidabo a 512 msnm.
Los datos climatológicos actuales (desde 19XX) provienen del Observatorio Fabra, situado en una protuberancia de la sierra de Collserola a una altitud de 410 msnm.
También recordar y tener en cuenta, el estudio realizado por la Universidad de Barcelona sobre la «isla de calor», donde quedó demostrado el aumento de varios grados de temperatura en el centro de la misma.
Otro sí, actualmente los teléfonos móviles sirven para todo, menos para llamadas telefónicas y es posible obtener imágenes de casi todo. Antaño eran los pintores quienes dejaban constancia de lo que acontecía.
Navegando por Internet hemos encontrado una pintura de Joaquín Pursals i Forment (c. 1863, Barcelona – c. 1946, Barcelona), mostrando una pequeña parte de la ciudad cubierta por la nieve. Es una pintura al óleo de 120×195 cm, guardada en la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza.
Nevada de 1887 en Barcelona, por Joaquim Pursals i Forment
La Razón
Entre los días 10 y 11 de febrero de 1887 Barcelona vivió la mayor nevada del siglo XIX. Fue comparable a la de la Navidad de 1962, con acumulaciones muy destacables, especialmente en lo alto de Collserola. El episodio fue acompañado de frío intenso y fuerte viento. Alrededor del día 7, el potente anticiclón que se situó en la península Escandinava arrastró hacia Centroeuropa una lengua de aire muy frío que provenía de Rusia. La temperatura alcanzó los -10 ºC en Barcelona durante la madrugada del día 10. A partir de entonces se fue recuperando muy lentamente, pero el aire frío se mantuvo unos días más. Según las observaciones que el óptico alemán Alberto Burckhart tomaba en aquella época en el centro de Barcelona, que salían publicadas a diario en ‘La Vanguardia’, la nieve empezó a caer durante la tarde del 10 de febrero. La parte más intensa y continuada de la nevada fue durante la madrugada y hasta el mediodía del día 11. Además, nevó con una temperatura bajo cero, algo poco habitual en primera línea de mar. En Vallvidrera, la nieve alcanzó los 75 cm.

Nevada de 1887, Barcelona es la obra más conocida de Joaquín Pursals, hasta el punto de ser considerada la obra de referencia del autor. La pintura, que se encuentra hoy bien conservada y valorada en la colección Carmen Thyssen-Bornemisza, es igualmente una pieza de referencia por lo que se refiere al tema y a la iconografía que presenta.
Se expuso por primera vez en la “Primera Exposición General de Bellas Artes de Barcelona” de 1891, en cuyo catálogo se consigna con unas medidas (1,60 x 2,40) que no se corresponden con las de la obra. El óleo retrata la histórica nevada que sorprendió a Barcelona a principios de febrero de 1887, un excepcional acontecimiento que quedó recogido en diversas crónicas en los diarios del momento, como es el caso de la que apareció en La Vanguardia el 11 de febrero de 1887 con el título “Esto no es Barcelona, sino Siberia”.
Recoge una vista de la parte inferior de La Rambla barcelonesa, con el edificio del Teatro Principal, el más antiguo de la ciudad, como protagonista de la composición. La pintura está concebida desde un punto de vista bajo, lo que permite al autor mostrar con excelente acierto el característico celaje, gris blanquecino, de los días en los que la nieve hace acto de presencia.
La minuciosidad con la que el autor describe este paisaje urbano se observa también en el tratamiento de los edificios colindantes al teatro, del mobiliario urbano y de la actividad ciudadana. La pintura está concebida con un notable naturalismo, aunque el tratamiento de los personajes aparece un tanto artificial.
Los grabadores de la prensa periódica dejaron constancia de esta nevada en sus publicaciones.
Referencias
- Durá Ojea, V: Nevada de 1887 en Barcelona, por Joaquim Pursals i Forment. https://coleccioncarmenthyssen.es/work/nevada-de-1887-barcelona-1887/ (Consultado el 10/07/2024)
- Martin-Vide, J: La percepción del clima en las ciudades. Revista de Geografía 1990; XXIV: 27-33.
- Martin-Vide, Javier, Artola, Víctor, Cordobilla, María José, García, M.C. (2015). La isla de calor en el Área Metropolitana de Barcelona y la adaptación al cambio climático.
- Moreno García, M.C.: Estudio del clima urbano de Barcelona. «La isla de calor». Tesis de doctorado. Universitat de Barcelona, 1991.
- Barcelona: Històries del temps. https://historiadeltemps.blogspot.com/
- La Gota Fría: METEOROLOGÍA : OTRA NEVADA HISTÓRICA : 1887. https://lagotafria.blogspot.com/2017/02/meteorologia-otra-nevada-historica-1887.html