RODILLAS Y DEPORTES DE MONTAÑA
En la práctica de los diversos deportes de montaña, tanto en verano como en invierno, la articulación de la rodilla debe soportar cargas y trabajos que pueden llegar a producir, a la larga o a la corta, lesiones más o menos importantes. Algunas de ellas pueden llegar a ser invalidantes para la práctica de nuestro deporte favorito.


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SOURCE: AMuscsk_20140311_v3_001_Layers.psd; AMuscsk_20130821_v1_012_Layers.psd MOD from print image
La articulación de la rodilla une la parte distal del fémur (cóndilos femorales) con la parte superior de la tibia (meseta tibial). Entre estas superficies articulares se encuentran los meniscos, todo sujeto mediante ligamentos y tendones musculares. También hay un pequeño hueso plano, la rótula, que permite una adecuada movilización de la articulación. Toda articulación está rodeada por una membrana sinovial que contiene el líquido sinovial (una especie de lubricante para un correcto funcionamiento articular). Navegando por Internet, encontraréis diversas lecciones sobre la biomecánica de la rodilla, donde se puede aumentar el conocimiento sobre el funcionamiento de esta articulación.
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| Descendiendo del volcán Osorno (Patagonia chilena) |
Esta articulación, una en cada pierna, debe soportar durante toda la vida el peso del cuerpo y permitir la deambulación. Cualquier sobrecarga, especialmente en los deportes de montaña (carga de pesadas mochilas, impacto en saltos o en los descensos – con posiciones forzadas, algunos aspectos de la marcha del montañero – cramponaje), hará de ella una potencial candidata a posibles lesiones.
Para evitarlas, ¿qué mejor que prevenir con una mejora de la potencia muscular de las piernas? Por ello, sugerimos enlazar la aportación de Pablo Gómez, que ha publicado una entrada en SPORTVERD, sobre cómo preparar las rodillas para la práctica de los deportes de montaña. Vale la pena perder unos momentos y leer las sugerencias que hace este autor.
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