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ALUDES EN EL SAGARMATHA o CHOMOLUGMA (Everest)

El Sagarmatha (la diosa del cielo), en nepalí, o Chomolugma (diosa madre de la tierra) en tibetano, o el imperialista Everest, en recuerdo a quien dirigió el Survey of India británico, fue medido desde las llanuras gangéticas en 1852 durante la Great Trigonometrical Survey of India.

En 1848, una expedición británica realizó, desde una distancia de más de 160 kilómetros, mediciones sobre un pico que sobresalía en el horizonte, estimando su altura en 30.200 pies. Entre 1854 y 1856, nuevas mediciones ajustaron su altura a 29.002 pies sobre el nivel del mar y decidieron llamarle Pico XV. En 1955, se ajustó su altura en 29.028 pies o 8.848 metros, y una nueva medición eleva esta cumbre a los 8.850 metros sobre el nivel del mar.

Debido a la colisión entre la placa del subcontinente indio y la asiática, la cumbre del Sagarmatha crece entre 3 y 6 centímetros al año. La montaña recibió oficialmente el nombre que se le conoce hoy en día en 1865 en honor a George Everest, director de la oficina británica de agrimensores en India de 1830 a 1843, quien había cartografiado el subcontinente indio.

El Everest presenta una forma piramidal con tres caras: norte, atravesada por el corredor Hornbein; la sudoeste, por donde discurre la vía británica de 1975; y la este, con tres grandes aristas: la norte, la oeste y la sur. Los glaciares continúan erosionando las bases de la montaña: el Kangshung al este, el Rongbuk Oriental en el noreste, el Rongbuk hacia el norte, y el glaciar del Khumbu en el oeste y suroeste.

Descrita y mapeada por el jesuita Antoni de Montserrat (Vic 1536 – Salsete, India 1600) en sus viajes al país mogol en 1581, los británicos asumieron el reconocimiento, asedio y escalada de la montaña tras la Primera Guerra Mundial. En 1922, una potente expedición llegó por la vertiente norte (la sur, nepalí, permanecerá cerrada a los occidentales hasta los años 1950) y se produjo la primera tragedia. Dos años más tarde, en 1924, Norton llegó hasta los 8.580 metros sin oxígeno y, días después, desaparecieron entre las nubes, y murieron Irvine y Mallory (sin saberse con certeza si pudieron llegar a la cima). Hasta 1938, se realizaron hasta 8 expediciones, todas desde la vertiente norte.

En 1952, una expedición suiza llegó hasta los 8.600 metros, convirtiéndose en la vía “normal” de la vertiente sur. En mayo de 1953, el sherpa Tenzing Norgay y el neozelandés Edmund Hillary pisaron la cima.

En la actualidad, es posible ascender a la cumbre por 18 itinerarios diferentes, siendo los más concurridos por la vertiente nepalí desde el Campo base en el glaciar del Khumbu (5.400 m), a través de la cascada de hielo (Icefall), el Cwm occidental (6.200 m) y el valle del silencio, las laderas noroccidentales del Lhotse y por el espolón de los ginebrinos al collado sur (7.900-8.000 m). De allí, por la cima sur y el escalón Hillary a la cima.

Desde que los chinos se dieron cuenta del negocio que representaban las expediciones, abrieron la vertiente norte, cerrada desde la revolución cultural de Mao en los años 1950. Las expediciones siguieron la ruta explorada en los años 20-30 por los ingleses, del monasterio de Rongbuk a 5.400 m (donde actualmente se llega en camión y autobús), por el glaciar de Rongbuk al Campo base avanzado (6.400 m). Se asciende hasta el collado norte (7.000 m) y de allí a la cima por una arista de 3 kilómetros de longitud.

Desde entonces y hasta inicios de 2014, se han contabilizado 6.971 ascensiones por 4.042 personas diferentes, siendo la diferencia de 2.829 repeticiones, sobre todo por sherpas. También se han contabilizado 265 muertes: 103 sherpas y 162 occidentales. Ciento sesenta cuerpos permanecen sobre las vertientes de la montaña.

En los últimos años, esta montaña se ha convertido en una atracción turística, un circo, donde mucha gente adinerada se permite el lujo de que los suban a la cima más alta del mundo. Este turismo genera pingues beneficios al gobierno nepalí y a las poblaciones por donde transcurre el camino de acceso al campo base de la montaña en la cabecera del valle del Khumbu. Estas expediciones contratan a un gran número de sherpas y porteadores de altura para el trabajo “sucio” de los porteos de cargas por las diferentes vías de ascensión, exponiendo sus vidas, como queda reflejado en los estudios reseñados.

También comentar el inmenso basurero que se está convirtiendo la vertiente nepalí de la montaña. Ya en 1985 nos comentaban de no utilizar el agua y/o hielo del Khumbu por su alto nivel de contaminación de todo tipo.

Un estudio realizado por un equipo multidisciplinario sobre las causas de muerte de 212 personas en el Everest, entre 1921 y 2006, reconoce las escasas muertes debidas a aludes o caídas de bloques de hielo o seracs (que no son aludes), siendo los más afectados los sherpas que transportan sus cargas por la parte inferior de la montaña (icefall, collado norte). Demuestra que los no sherpas mueren por otras causas, sobre todo durante el descenso y por problemas con la altura y la fatiga.

También se ha disertado sobre la peligrosidad de la tarea de los sherpas; como todo oficio, no está exento de peligros, y más este por el lugar donde se realiza. Sin embargo, mineros, policías, enfermeras, médicos, bomberos, albañiles y muchos otros también están sometidos a una gran peligrosidad en el desarrollo de sus trabajos.

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El 18 de abril de 2014, trágicas noticias inundaron los medios de comunicación y las redes: 16 sherpas murieron en la cascada de hielo (la Icefall) del Everest, posiblemente la peor tragedia ocurrida en la montaña debido a un alud. Desde las primeras exploraciones en los años 20 del siglo pasado, la montaña se ha ido cobrando su tributo. Veamos alguna información localizada sobre los…

ALUDES EN LA MONTAÑA

07 de junio 1922: Expedición británica al Monte Everest. En este tercer intento de llegar a la cumbre, a pesar de la opinión médica del Dr. Longstaff, que consideraba que no se debía hacer ya que todos los montañeros estaban agotados o enfermos, Somervell y Wakefield no vieron grandes riesgos y se llevó a cabo un tercer intento.

Mallory, Somervell y Crawford llevaron a los porteadores por las laderas nevadas del Collado Norte. Los 17 hombres fueron divididos en tres grupos, encordados entre ellos. Los alpinistas europeos estaban en el primer grupo y compactaron la nieve. A mitad de camino, una zona de nieve se desprendió. Mallory, Somervell y Crawford fueron parcialmente enterrados, pero lograron liberarse. El grupo detrás de ellos fue alcanzado por un alud de nieve, y nueve porteadores, en dos grupos, cayeron en una grieta y fueron enterrados bajo enormes masas de nieve. Dos porteadores fueron rescatados, pero otros seis murieron. Este accidente puso fin a esta expedición. Mallory se sentiría marcado por remordimientos por forzar este tercer intento.

5 de abril 1970: Cinco sherpas que trabajaban para una expedición japonesa que filmaba el primer descenso en esquí de la montaña fueron sorprendidos por un alud en la Icefall, donde murieron tres de ellos, y uno más fue alcanzado por el alud, pero logró salvarse.

1975: Una expedición británica al Everest en 1975 se vio forzada a retirarse debido a un alud en la cara sudoeste.

25 de abril 2014: En el área de la cascada de hielo, una enorme avalancha provocó el fallecimiento de 16 sherpas, la peor tragedia en la montaña, donde trabajadores que estaban instalando cuerdas para el ascenso a la cima fueron sorprendidos. El alud se desencadenó por la caída de un bloque de hielo, en un evento que causó la indignación entre los sherpas sobre las condiciones de trabajo y la falta de protección en la montaña.

A pesar de que la exposición a estos riesgos es conocida por los alpinistas, la cultura de la montaña, donde los sherpas tienen un papel crucial, se ve sometida a la presión del aumento de expediciones comerciales y el turismo masivo.

CONCLUSIÓN

La montaña sigue siendo un destino icónico para los alpinistas de todo el mundo, pero el aumento de la actividad comercial y las muertes ha puesto de relieve la necesidad de un cambio en la forma en que se realizan estas expediciones. Con la creciente presión sobre los recursos y las vidas de los sherpas, es vital reconsiderar el equilibrio entre la aventura y la responsabilidad.

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NIEVE Y ALUDES